Museo Guggenheim, con el puente de La Salve a la izquierda y la torre Iberdrola a la derecha. Foto

Museo Guggenheim, con el puente de La Salve a la izquierda y la torre Iberdrola a la derecha. Foto
Museo Guggenheim, con el puente de La Salve a la izquierda y la torre Iberdrola a la derecha. Foto tomada de Wikipedia.


Cada semana dejo mis poemas como una forma de establecer un diálogo abierto y de puro sentimiento con todos ustedes que me leen y me estimulan a continuar en esta aventura de hacer cultura. Cada visita, cada palabra de ustedes es un paso más hacia la cima del hombre nuevo, el hombre sabio.

lunes, 19 de febrero de 2018

Bilbao



Visitando a Bilbao, España.

Hola amigos de Contrastes, comenzamos una nueva semana y continúo con el tema de mis vacaciones, esta vez y para finalizar, por tierra de Bilbao o Bilbo como se le conoce en euskera.

El puente El Zubizuri, que en euskera significa “puente blanco”. 
obra del arquitecto valenciano Santiago Calatrava.
Fotografía de Gustavo Figueroa Velásquez.

Cuando viajamos a Francia teníamos presupuestado movernos desde el  sur  hasta el norte del país galo, cosa que hicimos con mucho agrado; pero, como eso de cumplir años (los cumplí en agosto)  tiene, muchas veces, sus cosas positivas,  pues nuestra familia colombo francesa, los Isasa López, me tenían su regalo y se trataba, nada más y nada menos, que un viaje a Bilbao con visita al imponente y hermoso Museo Guggenheim.

Al lado de la escultura de Ramón  Rubial Cavia, 
primer Lehendakari vasco de la etápa preautonómica 
en el Concejo General Vasco.
Fotografía de Ana Lucía López O.

Pues bien, el día 26 de diciembre viajamos en auto a la ciudad en mención, un viaje hermoso porque nos puso en contacto con el paisaje alucinante de varias ciudades francesas a orillas del Atlántico, como Hendaye, Hondarribia, entre otras. Ese mismo día visitamos el famoso Casco viejo de la ciudad, caminamos por diferentes sectores de Bilbao y luego, después de haber consumido un delicioso asado, vino incluido, en un restaurante de la ciudad y no muy lejos del Museo, nos dirigimos a ese encuentro con la cultura. Antes de hablar del Museo, tengo que decirles que mi impresión, como la de mi familia,  sobre Bilbo fue muy positiva, la ciudad nos pareció encantadora y su gente muy cordial.

Brindando por nuestra estadía en Bilbao.

A quienes les interese conocer más de Bilbao, les dejo el siguiente enlace:


Una noche fría en Bilbao.

Uno de los momentos cumbres de el viaje a Bilbao fue a visita a su imponente Museo Guggenheim, una de las obras más vanguardistas del siglo XX, obra del arquitecto estadounidense, nacido en Canada, Frank Gehry, de quien ya conocía su obra La casa danzante en Praga en la República Checa, obra que, por cierto, en su momento, causó mucha polémica porque rompía  con el estilo arquitectónico de la zona, Praga 2, es decir, el gótico, barroco y el Art Nouveau.

Vista parcial del Museo Guggemheim de Bilbao.
Fotografía de Gustavo Figueroa Velásquez.

Frank Gehry empleo para el revestimiento del museo, que visto desde lejos parece un barco, 33.000 planchas, muy finas, de titanio, las cuales, le dan al edificio variaciones cromáticas dependiendo del momento atmosférico.  Se dice, que los bilbaínos están muy agradecidos con Frank porque con su importante y escultural obra, puso a Bilbao ante los ojos del mundo.  Se calcula que cada año llegan a Bilbo cerca de un millón de turistas atraídos por el Museo y, por supuesto, por los encantos de esta tierra maravillosa.
En la parte exterior del Museo podemos observar seis esculturas que por sus formas, tamaño y concepción son espectaculares.
Una de ellas es Puppy, un perro de 12 metros de altura, construido en acero y recubierto con flores autenticas. La obra es del artísta estadounidense Jeff Koons.


Puppy de Jeff Koons 
 Foto tomada de saltaconmigo.com

Los Tulipanes, también de Jeff Koons, es un ramillete de siete de estas flores de aproximadamente cinco metros hechas en acero con colores brillantes.


Escultura los tulipanes de Jeff Koons.
Fotografía de Gustavo Figueroa Velásquez.

Los Arcos Rojos o Arku gorriak sobre el puente de la Salve, obra del artista galo Daniel Buren.

Los Arcos Rojos de Daniel Buren.
Fotografía de Gustavo Figueroa Velásquez.

Maman (mamá) de la escultora francesa Louise Bourgeois, es una araña gigantesca diseñada en acero inoxidable, bronce y mármol. Esta escultura mide casi nueve metros de altura y fue creada por la artista como un homenaje a su propia madre.


Maman (la mamá) de la artista francesa Louise Bourgeois.
Fotografía de Gustavo Figueroa Velásquez.

El gran árbol y el ojo, del artista indio Anish Kapoor, es una escultura compuesta por 73 esferas reflectantes de acero inoxidable y acero al carbono.

 El gran árbol y el ojo de Anish Kapoor. 
Foto tomada de www.guggemheim-bilbao.eus

La Escultura de Niebla de la artista japonesa Fujiko Nakaya.

La niebla, obra de Fujiko Nakaya.
Foto tomada de internet.

Para los que deseen saber más sobre el Museo Guggenheim les dejo el siguiente enlace:


Apreciados amigos, con esta visita a Bilbao pongo fin a este viaje de vacaciones que ya les he referido ampliamente.

A continuación les invito a leer mis poemas para esta semana.

Mujer con lágrimas
 Foto tomada de mejorconsalud.com


SI LLORASTE


Si lloraste,
dulces sean tus lágrimas,
elixir de frescura,
bálsamo de vida.
Si lloraste
fue porque viste tu rostro
en el espejo y viste la belleza.
Si lloraste
fue porque te tocó
la flecha del asombro.
Si lloraste
fue porque en un instante
hiciste de las tinieblas
un abanico
de luces sorprendentes.
Si lloraste
fue porque eres sentimiento
y poesía,
un violín recitando
un otoño de Vivaldi,
el vino tinto en las huellas
de un beso apasionado.
Si lloraste
fue porque tus ojos vieron,
tus oídos oyeron,
tu boca tenía las palabras
precisas,
tus manos palparon
y sintieron.
Si lloraste
es porque vives,
Si lloraste
¡es porque eres la belleza!


Gustavo Figueroa Velásquez
©

Woman
Foto tomada de pixabay.com 


Todas las mañanas del mundo


Todas las mañanas del mundo
me remiten a ti...
frescas como las flores en primavera,
grises cuando lloran su amargura
brillantes sobre el cielo del amor.
Todas las mañanas del mundo
me remiten a ti...
tus huellas por las calles de París,
un poema aún no escrito en Montmartre,
tu cabello como el sol ardiente
durmiendo a la altura de tus hombros.
Todas las mañanas del mundo
me remiten a ti...
la frescura de tu desnudez,
el sutil momento de tu beso en Helsinki,
un “te amo” después del desayuno.
Todas las mañanas del mundo
me remiten a ti...
a tus huellas curiosas
por las calles de Estocolmo,
a tus cansancios matinales
en la lejana Bogotá.
Todas las mañanas del mundo
me remiten a ti...
al momento de tu risa esplendorosa,
al instante ardiente de un vino tinto
que resalta el fuego de tus labios.
Todas las mañanas del mundo
me remiten a ti...
son las mañanas que tienen
el brillo de tus ojos,
que se parecen a la ternura de tus manos;
esas mañanas cálidas o frías
me recuerdan inevitablemente
que eres alma y pasión para mis días.


Gustavo Figueroa Velásquez
©
Paco de Lucía - Entre dos aguas.